Policiales

Policiales El Teje Nº5/2009

Argot Carrilche

Por Malva, foto por Marieta Vazquez

Argot Carrilche

Malva es costurera, cocinera y lenguaraz, dedicada en los últimos meses a la construcción del argot carrilche.

Es mi propósito reseñar un vocabulario ideado y utilizado por los diferentes sexuales, en los años en los que comienza mi relación con esta minoría. Esto es a partir de 1944.


Con el correr del tiempo, y como dato importante a resaltar, este nove­doso argot carrilche amplió su base de palabras mediante la incorporación de vocablos originados preferentemente en el mundo carcelario, movilizado lingüísticamente desde mucho tiempo antes por su propia jerga, cuya creación debería ser del conocimiento y uso de todo integrante del hampa. De ahí, entonces, que nuestro argot se nutrió de vocablos venidos de esa fuente, y de alguna manera señalaban situaciones comprometedoras para nuestras per­sonas. Es así como los vocablos “orti- ba”, “alcaucil” o “buchón” nos indicaban la presencia de un individuo dispuesto a delatar nuestra condición. Vale decir, el clásico soplón. A la vez, “cobani”, “tombo”, “yuta” o “taquero” señalaban al integrante policial.


Recuerdo que durante mi estadía junto al ladronaje, en calidad de contra­ventor, en el cuadro 12 de Villa Devoto —lugar exclusivo para los delincuentes escarchados—, pude comprobar el fiel cumplimiento de ciertos códigos de conducta establecidos por ellos mismos, considerados como un dogma inque­brantable. En esas normas se establecía la buena convivencia, el compañerismo solidario y el respeto por aquel ladrón considerado importante que podía exhibir en su haber delincuencial “robos de envergadura”.


De acuerdo al criterio del ladrón de ese tiempo no era lo mismo un ladrón de gallinas que aquel que pirateaba en el asfalto o robaba un banco. Al caer dicho personaje, como contraventor al cuadro 12, de inmediato era bien tratado por la muchachada ripera y además recibía ciertas prerrogati-


vas. Eso significaba darle un lugar en la ranchada vip y poner un “valerio” a su disposición.


En ese tiempo se entendía por ranchada vip a un grupo humano que se avenía a convivir los días de arresto de acuerdo al valor del prontuario de cada uno. El “valerio” fue aquel pobre ladronzuelo que por la poca monta de su legajo penal estaba obligado, si quería comer, a ser el sirviente de los de mayor jerarquía.


Desde ya, que el lenguaje giraba al compás de sus modismos, en ocasiones se hacía difícil entenderlos (situación que detallo en mi aún inédita “biografía de Malva”). Es indudable que el lenguaje carrilche se nutrió de gran manera de la jerga carcelaria, motivado por el hecho de que a partir del año 1947 las maricas se convirtieron en huéspedes asiduas de la cárcel de Villa Devoto, en calidad de contraventoras de índole sexual. Este hecho contribuyó a que el arresto se cumpliera demasiado cerca del ladronaje que, como se verá, estaba en la misma situación que los maricones en cuanto al motivo de la remisión.


Esta circunstancia poco favorable fue el punto de partida para que las mariquitas idearan y pusieran en práctica una novedosa manera de expresarse. Y la modalidad lingüística tuvo gran acogida entre el carrilchaje local convirtiéndose en una asignatura casi obligada para todo maricón. No puedo dejar de mencionar la participación en esta innovación idiomática de las hermanas “Arvejas” (Florian y Orquídea). Se las llamaba de este modo por su enorme estatura y el gran parecido físico. Estos dos hermanos transformistas animaban con sus bailes y canciones picarescas las galas nocturnas de los piringundines de la vieja Recova de Leandro N. Alem. Y fueron estos dos maricones, precisamente, los inventores de palabras y de frases que bien sirvieron para expresar ideas o para alertar a las mariquitas desprevenidas que deambulaban por el bajo en busca del candidato. Fue la Recova desde Retiro hasta la calle Corrientes el lugar elegido por los vivillos y sopla-nucas para dejarse levantar por los putos que pagaban muy bien la encamada.


Desafortunadamente la policía también se hacía ver por esa zona a la caza de putos, pero de modo “camuflado”: quiero decir, disfrazados de vendedores de baratijas o de come culos. Aunque parezca mentira, de este modo actuó la policía ni bien se hizo ver la contundencia persecutoria del peronismo. Esta situación peligrosa para el trajín nocturno del maricón determinó la adopción de esta peculiar manera de expresarse que fue de gran ayuda en ciertos momentos. Y debo reconocer que las hermanas Arvejas fueron participes de esta innovación. Recuerdo de ellas su espontaneidad y verborragia, hablaban de manera rápida, eran ingeniosas y ocurrentes al mango. Tan ingeniosas, que se las arreglaban para avispar a las maricas que concurrían a las galas que ellas ofrecían en los tugurios para que huyeran, pues en el local había sidilcris mata putos.


¿Qué tono tenía el alerta? Muy simple, ya que en la letra de cualquier canción jocosa se las arreglaban para introducir los términos “doda”, “fush” o “sidilcri”. A ese extremo llegaron las hermanas Arvejas. Un binomio muy querido por todo el palanguenaje que supo apreciar de ellos su arte en el transformismo (travestismo), en una época en la que este arte no era muy conocido y fueron muy pocos los exponentes. En particular, recuerdo aTamar, Mirco, René Rial quienes brillaron en los burlesques del Bajo allá por 1944, como el Luna Lunera, Epson, Antigua Marina. Destaco que el vocablo chongo lo escuché por primera vez en aquella época y según versiones salió de la boca de Orquídea.


Aclarado de algún modo el origen del argot carrilche me abocaré a detallar palabras y frases del mismo. Trataré de aplicar un orden gramatical. Para ello incluyo primeramente las palabras, y luego de las barras los términos carcelarios que de alguna manera se me ocurre que pueden corresponder a cada una de esas palabras.


 


Am o Gluglu: Succionar // Tirar la goma, hacer el pete, chupar.


Afe o feto: Persona poco agradecida // Mono, fule, drácula, fulero.


Biciuti: Señala al vicioso // Fiestero.


Carrilche: Chilpo, mariola, cuma, marica // Peineta, toto, marcha atrás, puto, cangrejo, mino, comipini, comilón, tragasable.


Cadulcri: Peluca // Quincho, toldo.


Cocoroca: Indicativo de mando o categoría. Fue usado por los maricones para señalar al comis­ario // Taquero, verdugo, toldo.


Chongo: Hombre, vocablo popularizado por las maricas // Quía, chabón, coso, choma.


Chochalcri: Muchacho // Guacho, martineta, pendejo, pichón, pibe.


Cahuín: Adepto al amor con putos. También se le decía “garrote”.


Chuminoso: Señalaba al poco amigo a higien­izarse los genitales.


Chinpunay: Golpiza propinada al otro en una pelea.


Datut: Señalaba al chongo activo y pasivo // Panqueque, grúa, vuelta y vuelta.


Doda: Cuidado, cautela // De queruza, isa, atenti, ojo, ponerse en guardia.


Dorilche: Marido, palabra usada sólo por los maricones // Dorima, cochero.


Desotamanga: Dar algo bajo cuerda. Palabra usada por todos en Devoto.


De putas a canutas: Se decía así cuando un mar­icón hablaba más de la cuenta.


Estancia: Señalaba a Devoto. Vocablo popular­izado por las maricas.


Farabute: Charlatán, mentiroso. Palabra usada por todos en Devoto.


Fufu: Acto sexual // Carchar, culear, mojar, enterrar, pistolear, coger, ir de sepultura, sacar oro, echar un taco y otros adjetivos más.


Fush: Huir // Tomársela, dar mancada, disparar, tomarse el buque, rajar.


Guica: Agua. Palabra usada sólo por las mari­co ñas.


Himpasú: Comida // Lastre, maranfio.


Logi: Gil, señala al tonto // Gil a la gurda (N. del E.: en cantidad), gilada, expresiones carcelar­ias que señalan a individuos de poco valor humano dichas de modo despectivo.


Leonera: Lugar transitorio para detenidos antes de ser distribuidos a los cuadros.


Lurpia: Bocón, chismoso. Se decía así de quien propiciaba la discordia.


Luz: Dinero, palabra usada en todo Devoto.


Musa: Silencio // Chamullar de queruza, no lev­antar la perdiz. De uso masivo.


Palangana: Se decía así con referencia a la gente de ambiente.


Paqui: Indicaba a todo aquel que no agarraba uno. Sinónimo de torpeza.


Rachi: Observar // Campanear, relojear, pispear, de rabo al costado.


Rajelpri: Mujer // Mina, naemi, jermu, doña, percanta, concha, muñeca.


Raja de piano: Se decía así de la persona flatu- lente. De uso masivo.


Rip: Robo, y todos los derivados que vienen de ahí como ripear.


Sodalcri: Pene. Sabemos que comúnmente se les llama pija, sogan, pedazo, colgada, tripa, nene, chorizo, pelado, longaniza, Braulio y otros nom­bres.


Solcri: Dinero // Luz, guita, biyuya, mango, gui­tarra, rupia.


Solech: Culo //Pan dulce, retaguardia, botaguizo, orto, trasero, ancas, hoyo.


Soplanuca: Adepto al culo del puto // Bufa, busardo, comechancho, bufarrón.


Soplón: Delator, entregador // Ortiba, buchón, alcaucil, batilana, alcahuete.


Siome: Falso // Fulero, berreta, se decía asi de algo que no tenía valor.


Silpre: Preso // Engayolado, sopre, encanutado, enjaulado.


Silfa: Cigarrillo // Faso, pucho, pitillo, chime­nea.


Silca: Casa // Bulo, bulín, cotorro, sapie.


Taret: Retardado // Mogo, ido, quedado, anor­mal.


Tolo: Referido al tonto, palabra usada por todos en Devoto.


Tetera: Baño, biorse, ñoba, confesionario, expre­siones de uso masivo.


Ticues: Señalaba a un sujeto, palabra usada con preferencia por las mariquitas.


Yuga: Referido a la llave de la puerta. Dicho así por todos en Devoto.


Yivie: Viejo // Jaevie, veterano.


Zapatona: Lesbiana // Torta, tres huevos, mari­macho, marichonga.


FRASES


Carrilche ticues es detut (El chongo da para todo)


Cuma doda la sidilcre (Maricón cuidado con la policía)


Chilpo doda con el rip (Marica cuidate del robo)


Cuma fush (Puto disparemos, en alusión a la presencia policial)


Chilpo doda que ticues es chuminoso (Marica el chongo es un sucio)


Mariola rachi, el lurpia les pasó el santo (Maricón ese chismoso nos deschavó que somos putos)


 


Fue común en estos tiempos que dos maricas se pelearan y se dijeran de todo o sea de “putas a canutas”. Casi siempre las discusiones se origina­ban o por la belleza o por el amor de un chongo. Pero para terminar con esta exposición que fue parte de mi vida diferente, dejo constancia que este compilado de vocablos carrilches responden a las palabras que aún están en mi recuerdo y que fueron parte de un argot que tuvo vigencia en una etapa bastante difícil para el diferente sexual. Hoy que nos movemos en un mundo computa- rizado pongo a consideración de las mariquitas de ahora, este testimonio lingüístico que pudo escucharse en el Buenos Aires del siglo pasado (1944).


Cabe señalar que en este momento es otra la cultura y esta nueva cultura permite nuevas expresiones para señalar situaciones y particular­idades. Pero espero que este testimonio que muestra una particular manera de expresarse del homosexual de otro tiempo sea aceptado por la mariquita del naciente tercer milenio aunque sea como una novedad... No pretendo otra cosa.