Sociedad & cultura

Sociedad & cultura El Teje Nº4/2009

No estamos chochas con Chiche

Por Naty Menstrual Fotos por Marieta Vazquez

No estamos chochas con Chiche

La televisión es democrática: en cada emisión gasta y degrada a sus personajes hasta trasformarlos en una galería de freaks. Naty Menstrual estaba segura de que iba a pasarle lo mismo. Primero dijo que no, pero después apareció en el programa de Chiche Gelblung dispuesta a desplumarlo. ¿De qué elegiste disfrazarte vos, corazón?, estuvo a punto de decirle.

No estamos chochas con CHICHE pero no con CHICHE en sí mismo. No es culpa de ese buen señor de la televisión, ni de su aceitado morbo, ni de su corazón amarillo que humecta las básicas mentes de la tele audiencia. No es CHICHE, somos ese todo que lo hizo pasar de la TV de cable a la de aire. Aunque eso de aire debe ser aire enrarecido por la creciente polución: hay Chiches en la calle, en los subtes, en los colectivos, en la facultad; Chiches por doquier, dónde quiera que usted esté. Observe con atención. Detéctelos, el morbo y la intolerancia no son virtudes individuales. Y si usted piensa que no es un Chiche más, piense con atención, sea sincero con Ud. mismo: ¿cuántas veces le salió el intolerante Chiche desde el fondo más caliente de su rojo corazón? Vamos, reconózcalo, así después de asumir las cosas pueden venir épocas de positivos cambios. O todo puede quedar como está o empeorar. Qué se yo… Aunque lo ideal es que uno vaya caminando por la vida sacudiéndose lo peor.


 


DE LA TV AL CABLE SÍ SEÑOR


No nos hagamos los inocentes; no nos alejemos de la responsabilidad y de la culpa: todo se da de la misma manera, si la gente no ve esos programas, difícil es que escalen los puntitos de rating a los que se les tiene tanta devoción.


 


PARA EL PUEBLO LO QUE ES DEL PUEBLO PORQUE EL PUEBLO SE LO GANÓ, diría granja Piero.


 


Aunque yo no quiera una TV CHICHE tengo que hacer de tripas corazón. Los Chiches están tristemente instalados como la peor polución: sus voces suenan en la tele abierta y disparan todos los días desde las radios. El problema es que los Chiches aparecen en los programas de chismes, de archivos o con las noticias de los escándalos más explosivos de la semana. Levantan el estandarte de la homofobia con la que ridiculizan al mariconerío de Buenos Aires. Pero no están solos porque la gente sopla esa bandera para que flamee en lo más


alto de su rinconcito homofóbico. ¿Quién no se ha reído de alguna maricona alguna vez? ¿Aquella de la primaria o del jardín? Hasta yo, en épocas de maricón tapado, me he reído en solidaridad con la homofobia colectiva para que nadie se de cuenta de mi propia putez interior.


Y los medios facturan sobre la base de dejar florear ante las cámaras y ante los focos a la maricona de turno. Léase Guido Suller, Oggi Junco o Zulma Lobato y no me canso de nombrarlas: porque no somos machos pero somos muchos, ¿usted vio? ¡Que pasen los putos y larguemos carcajadas sobre el que eligió otra opción y también se presta al ridículo televisivo por una mínima facturación! ¡Ríase y disfrute! Pero no se olvide de que en ese planeta maricón quizás también esté el cajero que le paga la jubilación, el pediatra que pesa a su nietito, algún doctor, el cura que reza alguna misa y de los que no rezan ninguna. Su hijo, su yerno, qué se yo. Las maricas no se acuestan con travestis, eso se lo aseguro yo: el que retoza en las sábanas de esas chicas con manija generalmente es un machote argentino, salud.


SEA FELIZ TENGA UN PUTO EN SU PLACARD.


Es moderno, es esnob.

Haya ganado quien haya ganado, para pelear se necesitan plumas: plumas de gallo de riña, del Maipo vedettón o apelmazadas de viejo lechuzón.

LUZ - CÁMARA - ACCIÓN - A REÍRSE DEL MARICÓN


 Me llaman de la editorial: la producción de Chiche Gelblung me está buscando para hablar de mi libro.


¿HABLAR DE MI LIBRO?... ¡QUÉ MIEDO ME


DA!


Digo que no, vuelven a llamar, pienso rápidamente en la posibilidad de entretenerme un rato y desafiar a semejante personajón homofóbico e intolerante. Indudablemente su programa no se dedica a la literatura sino específicamente a todo lo que este hombre señala como freak pero en el cual, al fin y al cabo, él mismo termina trasformándose en el más morbo freak por lo que hace con la pobre gente que lleva a su programa. Dije que SÍ después del NO y me mandarin un remise para llevarme al estudio.


No es que la TV me pusiera nerviosa. Ya había ido de chica a ver a Sandra Mihanovich en el programa de Badía. Después de eso, ¿qué podía pasarme? No por Sandrita, pobre, somos muchos más que dos, por meloso Badía lo estaba diciendo yo. ATENCIÓN. Le pedí a mi amiga Deby que me maquilla que me acompañe, así de paso me recauchutaba como sólo ella podía hacerlo (uno no sabe en qué manos cae en esos canales que parecen grandes canastos de bichas enredadas mordiéndose el cogote por unos pedorros puntos de rating).


¡Allá vamos mi remisero morocho, simpático y caliente!


Llegamos al canal, nos anunciamos con los de Seguridad, vino alguien a buscarnos y nos llevó a un camarín que estaba decorado como un lobby de telo barato. Golpean la puerta, se anuncia la maquiladora del canal:


—No, gracias, paso. Ya tengo.


Deby empieza con sus manos mágicas (aunque nunca artífices de lo imposible) y me deja como nueva. Nos vienen a buscar, nos llevan al estudio, nos sientan al lado de una mesa con catering (y no Fulop), nada del otro mundo, sanguchitos de miga, chips y alguna boludez más para engañar el estómago mientras CHICHE reportea a unos invitados de visible clase media a baja. Por supuesto, su maltrato era notorio y la gente desorientada contestaba como podía para sortear semejante discurso. La técnica-Chiche es levantar el tono, demostrar superioridad, acentuar los agudos, arrastrar las sílabas cobardemente, aprovecharse de la debilidad del otro, dejarlo hablar, apoderarse de las argucias para lograr el ansiado nocaut. Yo comía sanguchito tras sanguchito (menos mal que se ausentaban los de huevo porque realmente con esa imagen enfrente hubiera sido difícil digerirlos). CHICHE maltrata, que es lo que le sale mejor. Termina la nota, la gente se levanta y huye raudamente. Sigue algo más que no entendí bien qué era, algo grabado, unas imágenes sobre un coche y no sé qué otra boludez para un programa que se sostiene maravillosamente con casi nada. CHICHE observa indignado que no es la imagen pedida y empieza a gritarle otra vez a sus colaboradores, el mejor clima para entrar en acción relajada y dócilmente.


JAMÁS PODRÉ. LO SÉ. REVISO MI CARTERA, NO ME TRAJE MIS GUANTES DE BOXEO. NI EL ALPLAX, QUÉ HORROR.


Me dicen que me siente a un costado, me siento, el señor en cuestión con un rictus desagradable ni siquiera saluda atentamente, cosa que se hace tan sólo por educación en mi universo, pero parece que en el universo de ese señor, no. Anuncia la nota hacienda una comparación obvia y pobre entre Naty Menstrual y Naty Mistral, casualmente en Argentina. Me pregunta qué soy. Lo miro. Pienso: Si yo soy lo que soy, ¿vos qué sos? Hay muchas formas de travestismo mas allá de la pollerita y del tacón alto. Digo. Pienso: ¿De qué elegiste disfrazarte vos, corazón?


—Porque estás muy elegante... —me dice—. Muy bien arreglada, pero sos un tipo, tenés voz de tipo, de macho, la voz de Julio Sosa.


Chiste obvio. Yo digo: “De Julio Sosa y de Tita Merello”. Dice que no se acuerda de la voz de La Merello aunque debe haber bailado el vals en su cumpleaños de quince.


—¿Te la meten o la metés?


—¿También sos gay vos? —pienso. No pregunto. Aunque me muero de ganas de hacerlo. Lo miro. Si lo puteo con mis reflejos de San Telmo, termino igual que él. NO DA. Adoquín en la cabeza, queda mal, es un señor mayor. Le digo que él piensa que todas las travestis tenemos que tener voz femenina pero no y lo pongo como ejemplo:


—Es como si yo pensara que todos los periodistas tienen que maltratar a sus empleados detrás de cámara: Como vos.


Se indigna. En su fuero íntimo quizá pensaba que un puto no sería capaz de enfrentarlo ante las cámaras, para mí no era diferente a estar discutiendo con un desagradable cualquiera dentro de un bar. Y cuando una decide travestirse, la segunda batalla (ya que la primera es con una misma hasta el momento de decidirse) es con la gente, con la calle, con la intolerancia, con la vida, con los homofóbicos, con los fascistas. Chiche era uno más: tan solo eso. Y todo eso. La charla sigue con el señor ahora completamente indignado porque está sentado no sólo con un puto con voz de macho, sino con alguien que osa contestarle desafiándolo. No lo soporta, está visiblemente enojado: no me mira, mira a cámara, empieza a enrojecer desde adentro. Lo miro.


—¿De qué se trata el libro? —me dice.


—¿Me preguntas a mí? —le digo.


Qué poco acertado fue el trabajo de la producción, pienso. Periodísticamente uno siempre debe buscar algo de información sobre el entrevistado. No sé. Digo yo.


—Me llamaron de tu producción por el libro, y ahora decís que no sabés de qué es el libro.


—Tu libro no me importa —dice—. ¿Pero quién te crees que sos? Sos UN TRAVESTI arrepentido.


—¡NOOO! —le digo—: de lo único de lo que me puedo llegar a arrepentir es de haber venido a este


programa.


—¡¿Pero quién te crees que sos? ¿Wanda Nara?!


¡Juaaa! ¡Los parámetros del señor! Pienso que no, que no soy Wanda Nara, que soy yo y con eso me alcanza para bien o para mal, sin botines ni millones aunque va mi felicitación.


—Si querés, andante. Si tanto te molesta todo, andate.


—Vos no me vas a decir cuándo me voy. Revolea el libro, corroboro que los hombres mayores también pueden tener menopausia.


CORTE


Me levanto, me voy, mi amiga Deby se para, la productora mentirosamente preocupada me dice que no sabe qué hacer.


—Lo único que tenés que hacer es llamar al remise que me trajo para que me lleve a mi casa otra


vez. Eso hacé.


Miro a los empleados…


—Y ustedes chicos, no se dejen maltratar: a este viejo tienen que hacerlo coger, eso va a ser lo


mejor.


Remise. No tan simpático ni tan caliente como el anterior; el celular suena, me río de la situación y desde la ventanilla baja sopla el viento en mi cara, me refresca, me renueva, pienso que yo no soy alguien a partir de maltratar a otro, que hay por suerte varias opciones más, aunque el maltrato siempre nos sale por algún lado. La vida es una auténtica riña de gallos más de una vez y en esta riña en la que había participado sin querer, no sé decir a ciencia cierta quien había quedado más desplumado: CHICHE o yo. Lo que sí, haya ganado quien haya ganado, para pelear se necesitan plumas con las que batirse a duelo o pavonearse, eso queda mas que claro. Plumas de gallo de riña, plumas de Maipo vedettón o plumas apelmazadas de viejo lechuzón. Cada uno que se calce las que le queden mejor y, por supuesto, una vez bien emplumada


¡A BRILLAR MI AMOR!


 


CAJA BOBA SHOW


 Nadie queda afuera a la hora de reírse del maricón y qué puede asombrarnos de una TV que ¿educa? para que los chicos ya no sueñen con ser maestros o doctores sino botineras, futbolistas, vedettongas o cañeras. Los humoristas tinellizados que a veces parecen no tener más de dos neuronas: la que tiene forma de pelota de fútbol y la del chiste maricón. Todos los programas de chismes ante el menor suceso puteril llenan sus arcas de rating show. Hagamos un repaso por hechos de reciente difusión.


 


MEGA GAY EVENTO 1:


 Se casó Florencia de la V, la chica-chico-la travesti- el travestón. LA- EL- QUÉ-SÉ- YO. La que la gente no sabe definir y la que desorienta. Casada de blanco incólume y con todas las galas habidas y por haber, el revuelo y las críticas FLORecieron en cada canal de cada televisor argentino en estas tierras alejadas de la tolerancia y de la modernidad. Sólo se casó, se puso el vestido blanco que siempre soñó y se unió a un macho argentino que es más macho que tantos otros que se esconden para hacerse romper el culo en un oscuro cine porno de la ciudad ¿o no? La felicito, aplausos por favor, se lo ganó a fuerza de silicona, talento, glamour y pulmón. Que haga lo que se le cante el culo como hago yo con mi desafinado culo cantor de jilguerito valentón. Se casó y se casó, tomá. Después de haber tenido que dejar de ser Florencia de la Vega porque una mujer no soportó que un PUTO osara andar con su mismo nombre por las calles porteñas y consiguió que la justicia, tan fascista como ella, la apoye a viva voz y la hiciera ganar. ¡Que vuelva Florencia de la Vega! Hay tantos nombres y apellidos repetidos, por favor.


 


MEGA GAY EVENTO 2:


 Se casó Roberto Piazza con un despliegue insospechado de glamour pedorrón kitsch y de Nuevo los medios arremetieron con sus fauces homofóbicas, voraces, para descarnar a la víctima. Que se casen y sean felices con gran fiesta o con una simple unión civil, no es tan difícil, parece que sólo los heterosexuals tienen derecho a cagarse la vida con un casamiento de los de verdad. NO QUIERO CASARME NO QUIERO TENER HIJOS QUIERO QUE ME DEJEN DE JODER NADA MAS. ES MUY DIFÍCIL, ME PREGUNTO YO.


 


MEGA GAY EVENTO3:


 LOS GEMELOS RICKY MARTIN PAPAITO CORAZON. Y sobre la adopción o la inseminación artificial que permite desarrollar la maternidad o la paternidad más allá de la establecida familia heterosexual se abren grandes las bocas y cada uno saca de adentro su homofóbico enano fascista para hacerse el profesor de la vida y opinar porque para opinar no nos cobran impuestos, ¿vio? Como si los ejemplos cotidianos de niños que observamos de parejas heterosexuales fueran ejemplos de perfección. Si Ricky Martin tuvo gemelos, señora Valeria Mazza, a Ud. qué le puede importar, sino los va a criar. Ud. críe a sus blondos niños nacidos en tierra


de subdesarrollo y déjelo a Ricky que haga lo que quiera con su culo y sus millones, total a Ud. en qué la puede afectar, rubia de discurso homofóbico si las hay. Ser homofóbica habiendo juntado sus millones en el mundo de la moda donde las mariconas son las que mantienen vivo el glamour es ridículo y contradictorio,


esa es la única verdad.


Así vamos todos subiéndonos a la carroza antimarica, de antinegros, antijudíos, antifeos, anticrotos y antigordos con colores amarillos en esta televisión que absorbe y excluye a la vez. Que toma todo como puede tomarlo: como un carnaval de corso pedorrón. Todos en una sociedad machista donde el chiste de toda la vida es vestirse de mujer en cada despedida de solterón. La estupidizante anestésica TV sólo es una lamentable muestra de lo que somos.


Y cito a la gran Pedro Lemebel, chilena, combative con la maricausa si los hubo, los hay y los habrá. Una yegua de pluma apocalíptica y reescribo atrevida de su libro Loco Afán que en su afán de loca con su corazoncito rosa en mano, ella escribió así y no deja de cantar:


“Que sí, que si a una la invitan a Nueva York con todos los gastos pagados a participar del evento STONEWALL, a veinte años del apaleo policial protagonizado por las CHICAS GAY que en 1964 tomaron el barrio del Village. Que si a uno le cuentan el cuento y se siente obligado a persignarse en el lugar del suceso. Un barcito oscuro, santuario de la causa homosexual donde viene la sodomía turística a depositar sus ofrendas florales. Porque ahí, en la vitrina, se exhiben las fotos desteñidas de las veteranas hippientas que resistieron no se cuántos días el acoso de la ley, la agresión policíaca que pretendió desalojarlas sin éxito. Entonces cómo no derramar una lágrima en esa GRUTA DE LOURDES GAY, que es como un altar sagrado para los miles de visitants que se sacan la visera de CALVIN KLEIN y oran respetuosamente unos segundos cuando desfilan


frente al boliche…


“Porque cuando te bajas del metro en Christopher Street, te encuentras de sopetón con una tonelada de músculos de físico culturistas, en mini short, peladas y con aritos, las parejas de hombres en patines pasan de la mano sopladas por tu lado como si no te vieran. Y cómo te van a ver si uno es tan re fea y arrastra por el mundo su desnutrición de loca tercermundista…


“Pero aquí en el Village, en la placita frente al bar Stonewall, abunda esa potencia masculina que da pánico, que te empequeñece como una mosquita Latina parada en este barrio del sexo rubio…


“Sobre todo en esta fiesta mundial en que la isla de Manhattan luce embanderada con todos los colores del arco iris gay. Que más bien es uno solo, el blanco. Porque tal vez lo gay sea blanco… tal vez…


 


Y esto suena lejos, quizás ajeno o demasiado raro pero por acá también, no se preocupen, que esto no pasa sólo en otros lados. Los argentinos no somos como rezaba tan hipócritamente aquella calcomanía que adornaba más de un auto en épocas de intolerantes y bestiales milicos antizurdos, antisolidarios, antiputos y antitodo por si acaso:


“LOS ARGENTINOS SOMOS DERECHOS Y HUMANOS”


NO seremos ni TAN TORCIDOS ni TAN INHUMANOS, PERO QUE somos UN PAIS HOMOFÓBICO… NI DUDARLO.


Y como decía nuestro gran humorista TATO BORES que está y estará siempre entre nosotros aunque desde el cielo sonría pensando que a pesar del paso del tiempo casi nada cambió:


¡VERMOUTH PAPAS FRITAS Y… GOOD SHOWWW!