Cuentame tu vida

Cuentame tu vida El Teje Nº1/2007

De odalisca a Pizarnik

Por El Teje

Esta es tu página de El Teje. Para que cuentes tu vida de novela. Mandala por e-mail o llamános y nosotras te hacemos una entrevista sin censura. Así pasarás a ser una tejedora. ALTOTEJE@GMAIL.COM

Nací en Salto, en una casita junto al río. Mi mamá era muy severa. Me acuerdo de un día en que yo estaba lavando una sopera con asas y mi madre, que estaba cosiendo, se me acercó, la agarró y vio que tenía un lado opaco. “Que sea para vos como un espejo”, me dijo. Y me clavó las tijeras en la pierna.


Mi madre es autoritaria, fue criada como varón al lado de mi tío y su segundo marido era una persona castrada, pegada a su propia madre, de la que no se pudo despegar hasta catorce años después de conocer a mamá. Yo empecé a travestirme de chica. Tenía una amiga a la que le cuidaba el nene y que trabajaba en un local de música árabe. Y en su casa había muchos cassetes. Cuando el nene se dormía, yo me paraba ante el espejo, me ponía una ropa inventada y ensayaba.

Antes de subir al ómnibus, cuando me preguntaron cómo me llamaba, dije: “Juan”.”¿Cómo te vas a llamar Juan con la pinta que tenés?”

Ya me daba cuenta de que eso era lo mío. Antes, cuando me llamaba Juan Ramón, hice de todo, hasta vendí diarios. Me travestí por primera vez en “Incógnito”. Había conseguido el trabajo por medio de un comisario cuando trabajaba como mesera en una pizzería. Pero en esa época, salir a la calle todos los días, no. Aunque salí en la murga con Noy y La Pochocha. Éramos tan novatas, no teníamos idea de nada.


Yo fui así nomás, con una pollera negra tubo y como una tarada (ya me estaba dando hormonas). Antes de subir al ómnibus, cuando me preguntaron cómo me llamaba, dije: “Juan”.”¿Cómo te vas a llamar Juan con la pinta que tenés?”. Y ahí una de atrás gritó: “Claudia”. Y fue. Pero ¿a que no sabés de qué me vengo a enterar? Un día estoy tirada en la cama con mi cuñada leyendo El libro de los nombres porque ella estaba embarazada. Y veo que Claudia quiere decir “del país de los cojos”. Ay, ¡qué feo! Voy y le cuento a Batato y a Urdapilleta: “Miren lo que me pasó. ¿Y si me pongo Claudia pero con Ka?”. “Sí, ponete tal cual: Claudia con Ka”, dijo Urdapilleta. Y yo dije: “Bueno, porque después de todo una necesita un apellido”.


Mi primera salida a escena fue en “Clash”, en Ramos Mejía.


Era una fiesta árabe. Primero salió Batato, ¿vos te acordás la voz horrible que tenía? Cantó algo inventado, no sé qué. Lo silbaron tanto que tuvo que irse. Después salió Urdapilleta, disfrazado de califa, con una canasta llena de frutas y verduras que le empezó a tirar a la gente, y la gente se enfureció. Entonces nos llovió de todo: forros, fósforos prendidos, escupidas. Ahí salí yo. Se hizo un silencio. Yo bailaba, mirando seductoramente. De pronto vi a mi hermana que estaba en un palco del primer piso, a punto de tirar un mueble, una cómoda, creo. Se estaba peleando con alguien que seguramente estaba diciendo algo de mí. Se agarraron todos contra todos y yo seguía. Al final estallaron los aplausos.


Claudia con K