Cuentame tu vida

Cuentame tu vida El Teje Nº2/2008

Cómo travestirse y no morir en el intento

Por Nati Menstrual

¿Cómo explicar cómo uno se hace puto? ¿Cómo explicar cómo uno empieza a travestirse? Mejor no explico nada, solo se me ocurre enumerar una serie de sucesos que hicieron que yo termine caminando por la ciudad con pollera y tacos, además de otros factores más complicados que no están al alcance de mi boca explicar.


Trava ¿se nace o se hace? Yo me hice, y encima travesti tardía, llegando casi a los 30 que en general nunca pasa (son raros los casos, el travestismo se deja ver desde que las chicas son chiquitas y van evolucionando). En general las travestis son de clase baja, yo soy de clase media y nunca se me hubiera ocurrido que iba a terminar haciendo y disfrutando de vestirme permanentemente de mujer hecha y derecha... o hecha y des­hecha (depende el día o el caso).

“Mamá me llevó en plena época militar a un consultorio donde me dieron a elegir entre una muñeca y un autito. Opté por el rodado: puto pero no tontito.”

De chiquita me colaba en la casa de las muñecas del jardín de infantes y una maestra que observó mi putez naciente llamó a mi mamá para decirle que me lleve urgente a una psicóloga. Mamá me llevó en plena época militar a un consultorio donde recuerdo que una mujer con cara de vinagre de alcohol me dio a elegir entre una muñeca y un autito. Entonces yo, con cara de deseo desenfrenado porque quería la muñeca, opté por el rodado. Puto pero no tontito. Conclusión: la psicóloga aseguró que la maestra esta­ba equivocada y yo no tenía nada, ni un ápice de putez. ¡Excelente profesional esa señora! ¡Qué ojo clínico!


Ya la segunda vez que mi mamá me mandó a la psicóloga, yo era adolescente -tendría unos 15 años. La psicóloga me explicó que yo no tenía problemas de identificación sexual y debíamos hacer terapia familiar. Yo llegué a casa y dije sonriendo: ¡TENE­MOS QUE HACER TERAPIA FAMILIAR, MA!


Ella me miró con cara de odio y fuego en los ojos gritándome: ¡ni yo ni tu padre tenemos que ir a ninguna psicóloga porque nosotros no estamos locos ni somos enfermos ¡NO-VA-MAS!


Así empezaba mi pesado camino de identificaciónsexual creyendo que, además
de puto, estaba loco y enfermo ¡Qué vida solitaria me esperaba! Me daba miedo. pensando, pensando, cuando fui creciendo y sintiendo mis cambios progresivos, llegué a la conclusión de que yo me había hecho maricón entre otras cosas por la televisión, por los medios de comunicación. ¿Cómo no quieren que salga puto si me crié con El libro gordo de Petete, con esa vocecita de putito pájaro? ¿Qué era? ¿Pájaro, codorniz marica, pingüino trans? Nunca lo supe. Encima el nombre "Pete". Una viene marcada a fuego por la vida. Entonces, si una revisa mi historia de vida ¿cómo no voy a ser puto? ¿Qué querían? ¿Que sea mecánico del automotor?. ¿Hachero en el Chaco?


Mis preferidos de los dibujitos eran por supuesto La Pantera Rosa porque me hacía acordar al rosa Dior que me gustaba tanto; Los Autos Locos, donde yo me sentía Penélope Glamour o -para disimular, porque si no ya era demasiado- Pedro Bello; Heidi, niña virgen y sufrida si las hay, con un pendejo al lado, el buenito de Pedro que no le tocaba ni una teta en la soledad de la montaña donde nadie los veía. Heidi, seguro era torta y le hacia el cunilingus a la Clarita...


Las series de televisión no se quedaron atrás en mi camino travestorro. ¡Los Ángeles de Charlieeeeee! Ja ja ja. y yo quería ser Jacqueline Smith, no Farrah Fawcett, ni Kate Jackson llamada Sabrina Duncan... esa era re torta.


Miraba Los duques de Hazzardy a los de Chip, vestidos con pantalones apretados marcando paquete en camioneta o en moto, parecían un estereotipo de película porno gay.


Y para coronar esta enumeración televisiva, no puedo dejar de nombrar a la reina de las maricas delirantes que fantaseaban con ser ella. WONDER WOMAN, nuestra amada Mujer Maravilla. El puto no quería ser mujer. ¡Quería ser mujer MARAVILLA! Jajajajaja. Queríamos el lazo de la verdad porque éramos unas chusmas de mierda, el brazalete que le impedía tragarse alguna bala, EL AVION TRANSPARENTE. ¡Noooooooo!. Lo que le costaría encontrar dónde lo había estacionado si era invisible. y limpiarle la cagada de los pájaros. ¡Juaaaa! Ese guión lo hacía un marica fumado.


Y no tengo más que reírme de esta triste situación de ser llevada a algo tan fuerte como la elección sexual por un medio de comunicación, jejejeje. Y no sólo la televisión colaboró. también la música. Ponele Maria Elena Walsh con El reino del revés. ¡como para que una salga derechita!. Pipo Pescador con ese gorro con pompón y que decían que era maestro jardinero. ¡Vamos de paseo pipipi en un auto feo, pipipi, pero no me importa, pipipi, porque llevo torta! ¿Qué? ¿Iba con Ellene DeGeneres al lado que llevaba torta?. Dios mío.


Yo pasé mi adolescencia, esa etapa donde el puto empieza a hacer sus primeros hervores, con el culo a vapor escuchando Sandra Mihanovich cantando Soy lo que soy. a Celeste Carballo. Y Village People ¡por Dios! Parecían salidos del colegio Nuestra Señora de las Maricas Rotas. Estaría en cuarto grado y ya me volaron la cabeza.


¡Como para no hacerme puto!. ¡Como para no travestirme!


Y puedo seguir enumerando sin cansarme y ya se me hace tarde: Madonna. Michael Jackson. Jimmy Somerville.


Pero bueno. la vida sigue y, si uno no disfruta de lo que lleva como mochila, el peso se torna insoportable.


Y para terminar afirmando algo que me costó entender, mis queridas lectoras, les digo:


Algunos al verme no podrán creerlo.


Pero lo único que vale.


Es que soy travesti.


Y me gusta serlo.