Corporalidades

Corporalidades El Teje Nº3/2008

El estado de tus tetas debería ser cuestión de Estado

Por Diana Sacayán

La aplicación casera de silicona industrial te puede traer complicaciones que van desde la celulitis hasta el cáncer, ya que se filtra y pasa a los órganos vitales. Que tu transición se realice en condiciones seguras exige que el Estado deje de hacer la vista gorda.

Para comprender la realidad que intentamos dar a conocer en esta nota es necesario recordar, por un lado, que la belleza y los ideales estéticos femeninos son parte de la demanda de la cultura hegemónica machista que exige un estereotipo de mujer y que la comunidad travesti y transexual también está atravesada por esa misma cultura. Pero, por  otro lado, existe la real necesidad de modificar los cuerpos de acuerdo a la identidad del género sentida. La mayoría de las travestis y trans suele recurrir a prácticas como la aplicación de silicona industrial líquida, cuyo uso está considerado como ejercicio ilegal de la medicina. Aunque es la única alternativa que les permite reconstruir los cuerpos, no se miden los riesgos. Tampoco existen muchas otras opciones a las que se pueda acceder para dar este paso importante y significativo en nuestras vidas. La aplicación de silicona industrial es la segunda causa de mortalidad en nuestra población.


            Demás está decir que la transición y sus necesarias modificaciones no deberían ser un calvario, que en muchos casos termina con la muerte de las compañeras, sino que, por lo contrario, debería merecer condiciones seguras, un clima armonioso y lleno de felicidad, como requiere la importancia del proceso. Debe ser el Estado el que intervenga para asegurar políticas públicas de salud que contemplen los cuidados y las prevenciones  necesarias para impedir y prevenir estas muertes. 

Le decían “Vanecita la fea”, a los 27 años decidió hacerse los pechos, le inyectaron silicona líquida que en menos de 24 horas se le esparció en el cuello y la cara dejándole el rostro deformado.

Le decían “Vanecita la fea”. Una de sus mejores amigas cuenta que a los 27 años decidió hacerse los pechos, le inyectaron silicona líquida que en menos de 24 horas se le esparció en el cuello y la cara dejándole el rostro deformado. Su amiga se llama Vero, vive en González Catán. El 86 que va por ruta 21 me acercó al barrio San Enrique que se encuentra ubicado frente al polémico CEAMSE. “La Coco”, como se la conoce, cuenta que de joven Vanecita era muy bonita pero que se “arruinó” la vida con la silicona.


            “Cuando se inyectó, no se cuidó --dice--. Tenía que mantenerse sentada durante un par de días, pero como ella se quedó dormida en postura horizontal se le esparció el líquido hacia el cuello y la cara; otra parte se le filtró también en el  pulmón. A la semana, la internaron para aspirárselo, pero poco fue lo que pudieron hacer, ya que después de un tiempo se solidifica. La zona por donde la aspiraron nunca cicatrizó. La verdad es que estos últimos años sufrió mucho con la infección que tenía. Estuvo internada varias veces; en el hospital ya la conocían, pero decían los médicos que casi no se podía hacer nada para mejorar su salud. Era increíble como tenía supurando esos pechos, hasta  que el año pasado, terminó muriendo en el hospital Paroissien. Nosotras nos enteramos cuando ya la habían enterrado.”


 


            Luego de hablar con La Coco coordiné con otra chica de las periferias de “Lafe” para consultarla sobre las siliconas: “Yo no puedo comprarme zapatos en cualquier zapatería –me dijo--, tengo que mandarme a hacer unos especiales.”


            -- ¿Y eso por qué?


           -- A mí se me bajó para las piernas y para el tobillo parte de la silicona que me puse en las caderas y cuando hace calor me molesta, se me dificulta caminar. Cuando hace frío  molesta también y ni contarte esos días largos que teníamos que cumplir contravenciones y lo único que había como colchón era una manta. Esos días, se tornaba insoportable el dolor.


           -- Contame cuáles son los pasos previos a la inyección y los cuidados específicos que hay que tener.


           -- Si te vas a hacer los pechos, lo importante es tener un buen riel que podés fabricar vos misma con un elástico, de buen grosor. 


           -- ¿Para qué sirve?


           -- Es como un corpiño, pero sin la taza, con un divisor en el medio que se hace también con el mismo elástico, eso sirve para que cuando te inyecten la silicona, el elástico pueda contener el líquido y que no se corra. Una vez que se termina de rellenar se saca la aguja, que en realidad es de uso veterinario, y se pasa un algodón con “la gotita” para que no salga nada. Muchas veces ese algodón se sale porque se afloja, ya que la silicona es aceitosa y esto se convierte  en una situación desesperante. Imaginate que se te afloje a cada rato,  que estés sola y que la silicona siga saliendo. ¿No es terrible esa situación?  


            -- Sí, me imagino que sí. 


 


            Realmente me quedé sumamente asombrada cuando M empezó a contabilizar con sus dedos la cantidad de silicona que tenía en su cuerpo y llegó a la conclusión de que eran  casi cuatro litros.


            Noelia Luna es representante del movimiento de Integración Sexual, Étnica y Religiosa. A ella le tocó acompañar a una compañera santafecina  que estaba en una situación bastante delicada. “Tenía nódulos en los pechos, fiebre, inflamación y mucho dolor”, cuenta. “El diagnóstico que le dieron fue fibrosis, había sufrido una filtración de silicona que le provocó endurecimiento, manchas y hematomas. Hace ya cuatro años que está así. Imaginate que una apela a estas alternativas en busca de perfeccionar su estética y termina arruinada, en una situación en la que los efectos psicológicos son tremendos. A ella le sugirieron, como única alternativa, someterse a una mastectomía para extirparle los pechos.


            Entre la impresión y las dudas que me produjeron estos relatos, me propuse localizar a algún profesional que me pudiera aclarar determinadas cuestiones referidas al tema y que me orientara. Es así que localicé a la doctora Claudia Ochoa, médica especialista en medicina interna que se desempeña como asistente en el Servicio de Infectología del Hospital Juan A. Fernández. Entre 1998 y 2006, Ochoa fue sub-investigadora en el área de ensayos clínicos de la fundación Huésped. Hoy se desempeña como Unit Manager de  la unidad de ensayos clínicos de Aclires Argentina  y además  tiene un interesante espacio de consultorios externos en la  OSC.  NEXO, donde trabaja ad honorem.


            Para entrevistarme con ella fui hasta Vicente López.


           -- ¿Tenés idea desde cuándo se da este fenómeno?


           -- Ya desde la década del `50 se conocen los primeros reportes sobre el uso de inyecciones de siliconas líquidas como método para lograr el aumento del volumen mamario. Pero,  poco tiempo después se comenzaron a observar diversas complicaciones locales que van desde la mastalgia hasta ulceraciones y fístulas. También hemos encontrado en el consultorio, la migración a distancia de pequeñas cantidades de siliconas, con la consiguiente producción de granulomas, que la paciente  nota como una zona de entumecimiento localizada  y que en el microscopio se correlaciona con alteración de la característica histológica del  tejido. En general los granulomas se localizan  en  axilas, cuello, tórax, codo y pared abdominal. Dada las serias complicaciones secundarias de esta técnica, aún en manos de expertos cirujanos, debió ser abandonada.


           -- Como médica clínica e  infectóloga ¿crees que las condiciones en que son  aplicadas son riesgosas?


           -- Sí, porque son prácticas  clandestinas realizadas en domicilios y por personal no calificado. También, hay que tener en cuenta la alta probabilidad de que estas inyecciones aplicadas en condiciones inadecuadas de asepsia determinen serios cuadros de celulitis, muy difíciles de tratar dado que la silicona se distribuye erráticamente junto con la infección en los tejidos blandos.


           -- Qué posibilidades hay de que se filtre a los órganos?                                                                                               -- Recuerdo casos descriptos en la bibliografía y otros que hemos tratado en las guardias de los hospitales públicos, donde los pacientes llegan fallecidos con diagnóstico de muertes por  tromboembolismo de pulmón y embolias cerebrales. Sabemos hoy por los pacientes que concurren a los centros de atención, que las aplicaciones clandestinas se continúan haciendo y esto se ha convertido en un verdadero problema sanitario, al que el sistema le da vuelta la cara, dado que no cuenta con una estrategia o bien con una opción válida para la alta demanda de la comunidad. En la mayoría de los casos, las personas no han recibido asesoramiento sobre las complicaciones y los riesgos del procedimiento. El tratamiento para estas complicaciones, muchas veces, requiere de la mastectomía total para poder controlar la inflamación y las alteraciones estéticas secundarias. Sin embargo, los resultados cosméticos no siempre son satisfactorios, especialmente cuando existe la infiltración cutánea.


           --¿Y si la paciente rechaza la mastectomía?


           -- Sino la acepta, habría  que someterla a estrechos controles periódicos con resonancia nuclear magnética de las mamas o de cualquier otra zona comprometida para descartar la presencia de tumores. Y si no hubiera la posibilidad de contar con esos recursos, la paciente debería hacerse una biopsia de la zona sospechosa. Sabemos que las siliconas son un elemento externo y que el cuerpo puede producir una respuesta con la formación de múltiples granulomas, que muchas veces requieren una extensa disección de esas áreas con la consiguiente pérdida de tejido.


           -- ¿Qué pasaría si no se tratara?


           -- Podría producirse una induración de la piel, destrucción del tejido, deformidad, daño neural e incapacidad. No debemos olvidarnos de que detrás de estas lesiones puede existir un carcinoma, es decir tejido atípico. Actualmente sabemos que las prótesis mamarias de silicona  han mejorado enormemente los resultados estéticos y han reducido el porcentaje de complicaciones.


           -- El hecho de que sea un material de uso industrial, ¿lo hace más riesgoso? ¿Todos los organismos la rechazan?


           -- Las siliconas industriales, los aceites minerales, la cera y guayacol traen complicaciones. En 1900, Gersuny inyectó petrolato dentro de una nariz para una corrección , con aparentes buenos resultados; en 1911 la inyección de petrolato y parafina  habían ganado cierto terreno por ser un procedimiento sencillo e indoloro, sin embargo pronto se vieron sus efectos secundarios. En nuestro medio, existen pocos reportes respecto de la epidemiología, tratamiento y complicaciones de su uso. La mayoría de las veces son aplicadas en salones de belleza, domicilios particulares o por supuestos cosmetólogos especialistas, pero lo más lamentable es que, en muchos de esos casos,  estos profesionales no cuentan con el entrenamiento adecuado.


            -- ¿Qué casos conociste?


            -- Quiero comentarte un  par de casos descriptos en la literatura, uno es una paciente de 32 años de edad al que se le inyectaron 80 cc. de aceite mineral en cada mama, lo que ocasionó una reacción inflamatoria importante de las mismas, pero con aparente buen estado general  y se logró resolver el problema con una  mastectomía subcutánea bilateral. El segundo caso se trata de otra paciente a quien su pareja, y con fines cosméticos, le inyectó aceite mineral, 40 cc. en ambas mamas. A los dos meses y después de haber obtenido un volumen moderado y sin complicaciones, es inyectada nuevamente con otros 40 cc. más en cada mama. Tres años después de tener un aparente buen volumen inicial con aumento progresivo de la consistencia de ambas mamas, presentó dureza difusa en todo el tejido  mamario con nódulos aislados y la consiguiente caída de l tejido hasta llegar a ser una verdadera ptosis mamaria. Además, la paciente acusaba dolor y, en ciertas ocasiones, fiebre. Este cuadro se denomina “gigantomastia”. Fue sometida a una cirugía que consistió en una mastectomía bilateral, el promedio de tejido resecado fue de 1200 gramos de cada mama.


           --¿Por qué creés que la población travestí en su mayoría recurre al uso de la silicona industrial?


           -- Porque no incluye cirugía y se hace mediante un procedimiento ambulatorio. Se han investigado diferentes técnicas y materiales desde naturales a sintéticos. Pero, la utilización de sustancias oleosas ocupa un lugar preponderante en América Latina y esto está estrechamente vinculado a la situación socioeconómica y cultural que generalmente es bajo. Las autoridades sanitarias deberían prevenir a la población y controlar el uso indiscriminado de este tipo de sustancias.


 


            El obstáculo que encontré al encarar el informe fue que es muy difícil que las compañeras quieran hablar de su propia experiencia  con las siliconas. Hay una negativa a hablar del tema y cuando se menciona se hace sólo en broma, ocultando la seriedad. Esta es una de esas cosas de las que no se habla en nuestro colectivo. Sin embargo, las voces autorizadas tampoco se animan a cuestionar la falta de accesibilidad a las herramientas sanitarias que el Estado se niega a poner a disposición de las ciudadanas que requieran de este servicio y que, entonces,  terminan arriesgándose a arruinar su salud.


            La situación es lo suficientemente grave como para que figure en las agendas de los colectivos travestis y trans para que la hagan visible y así poder exigir a las autoridades medidas urgentes para responder al vacío institucional.


 


 


 


La salud: un derecho humano


Mgter. Prof. Beatriz Marcela Firmenich*


El proceso de constitución de la subjetividad es un constructo individual que sólo se lleva a cabo desde y en la interacción social. La sociabilidad en relación al género o a los roles sociales diversos nos constituye.


Si especialmente nos referimos a una femineidad a partir de una experiencia existencial travestida, resulta obvio que todo aquello que se interponga o resulte un escollo para su concreción es de profunda significación.


Queda claro que cuando una compañera acude al cirujano plástico con la idea de poder alcanzar un fenotipo femenino deseado, por ejemplo: un implante de siliconas para dar lugar a las mamas,  que concuerde con una forma femenina de percibir el mundo como parte del proceso de constitución de su subjetividad, es mucho más que una mera operación estética. Termina constituyendo la concreción del fundamento existencial corporizado en busca de una armonía entre su ser interior y su cuerpo. Por esto mismo, la consecuencia exitosa en resultados estéticos y médicos se vuelve condición necesaria en términos de logros, en pos de una identidad biopsicosocial que todos necesitamos. De esto se trata cuando hablamos de dignidad personal.


La misma se ve ultrajada cuando se cosifica a la persona, es decir cuando se la considera como un mero objeto. Cuando de lo único que se trata es de una relación contractual entre el cirujano y la paciente, sin mediar un vínculo profesional que se cimente en el mutuo respeto. Esto se vincula con el aspecto de la salud de todas las personas que acuden por ayuda.


Queda claro que cualquier tipo de material que se utilice en el implante mamario debe cumplir un estricto control sanitario. Es decir que las prótesis mamarias deben estar aprobadas para su uso humano por la ANMAT, Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología médica. Esa certificación debe ser una exigencia de la paciente a la hora de entablar un vínculo con el profesional. Cualquier sustitución no aprobada por el organismo regulatorio es de uso ilegal, y por lo tanto debe denunciarse.


Se trata de la protección de la salud de las personas, sea cual fuere su condición sexual. Se trata de un derecho humano fundamental como lo es el derecho a la salud y a la atención en la enfermedad.


El Estado Argentino garantiza el derecho a la salud en términos positivos, es decir efectivos, desde la Reforma Constitucional llevada a cabo en 1994. Es claro que el derecho a la salud incorporado en el Art. 75 inc. 22 a través de diferentes pactos y convenciones, como la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de Naciones Unidas de 1948 y El Pacto de San José de Costa Rica, por citar algunos de ellos, es de raigambre constitucional, y por ende ley de leyes. Todos los ciudadanos debemos estar informados acerca de nuestros derechos para poder exigir su cumplimiento al Estado municipal, provincial o nacional según sea pertinente. El derecho a la salud en el marco de los derechos humanos, es un derecho indelegable y personalísimo que contribuye a preservar o a recuperar según sea el caso, la dignidad de la condición humana.


 


* Profesora en Filosofía. Magister de la Universidad de Buenos Aires en Ética Aplicada, Miembro de la Sociedad de Análisis Filosófico y vicepresidente de FLACEIS – Foro Latinoamericano de Comités de Ética de la Investigación en Salud- Capítulo Argentino.