Corporalidades

Corporalidades El Teje Nº5/2009

Cómo transformarte en lo que sos. ¡No quiero estar premenstrual todo el tiempo, please!

Por Julia Amore, foto por Ximena Martinez

Cómo transformarte en lo que sos. ¡No quiero estar premenstrual todo el tiempo, please!

Julia recibió el guión de una obra de teatro. Escribe artículos en diarios y hasta consiguió un trabajo trash en la Provincia. En el medio dibuja y desdibuja el camino

Ya está. Listo el mate, tomamos.


Él toca la guitarra, yo escribo en la compu, entre mate y mate nos cruzamos miradas y algunas palabras, pero seguimos con lo nuestro y lo de cada uno. Se equivoca, vuel­ve a empezar. Yo lo escucho y entiendo.


Está tratando de poner lo mejor, quiere estudiar, aprender y terminar la carrera. Se desmotiva, decae. Siente que todo le cuesta, que quiere dejar todo, salir corriendo, escapar del mundo, descansar. Pero cuando el torbellino se disipa, cuando la batalla en su cabeza cesa, retoma las fuer­zas y el sentido del objetivo vuelve a aparecer.


Así estoy yo, en medio de un torbellino. Por momentos siento lo mismo, calculo que es natural. No quie­ro terminar una carrera terciaria, pero las sensaciones son las mismas. Es casi la misma carrera, salvando las distancias, decidir enfrentar al mundo para poder ejercer la total autono­mía sobre mi propio cuerpo, reafirmar mi identidad de géne­ro, también en lo legal, es una tarea bastante ardua. Burocrática. Me llena de sensaciones muy variadas y en más de una oportunidad me dan ganas de soltar las riendas y des­cansar, pero el deseo es más fuerte y de algún lugar saco fuerzas y continúo. La mayor fuente de inspiración es el amor y es el pilar más sólido. Pero también sabemos que nada es tan sólido ni tan fuerte.


Sigo escuchando su música, ese es tal vez su motor y lo que a él lo sostiene, no lo tengo muy claro.


Aveces creo que hice muy poco. Es decir, que di muy pocos pasos en todo esto y que eso diera a pensar: ¿y de qué estas tan cansada? Pero lo que sucede es que todo resulta muy cuesta arriba, y la verdad es que no tengo ganas de que todo parezca una pálida, pero si escribo desde la ver­dad no puedo dejar de decirlo: sé que la vida es así, que siempre hay un precio que pagar, que prácticamente nada es gratis y que no me pasa sólo a mí porque soy trans. Pero juro que hoy sé que ser trans tiene un peso extra.


Las cosas que hay que hacer para la operación y para el cambio de nombre cansan y cansan más cuando hay que llevar adelante todo: la vida y los otros compromisos. Yo estoy muy comprometida con mi carrera. Soy actriz y eso es una ambición porque en nuestro país es bastante difícil vivir de lo que a uno realmente le gusta. En la profesión, hay muchos altibajos, un día sale una nota espectacular sobre una obra que hacés y en otros momentos esperás que te lla­men para laburar o para una prueba. Hace poco tiempo di una de las pruebas más importantes de mi carrera. Recibí un guión en mi casa, que lo estudié, y preparé un personaje para que me vea un montón de gente que no conozco y que no sé si conoceré. Pero digo, es importante porque a los actores cuando nos envían un guión a nuestras casas y nos llaman para una prueba, donde todo está preparado para nos­otros, nos hace sentir muy bien. En mi caso, eso significa mucho y ahora ya está, a esperar. Trato de restarle peso, pienso en que las cosas serán como tengan que ser y me hace bien, así no estoy pendiente de ese ¡BENDITO LLAMA­DO! Otra cosa para aclarar: siendo actriz muchas veces traba- jás de otras cosas también, por la inestabilidad de la profe­sión. Me pregunto si es porque no llegué a un lugar de reco­nocimiento... O será que eso nunca se sabe.


En definitiva, ahora escribo para El Teje, el suple- mentó SOY de Página 12. Hago encuestas con mi amiga Paula Acuña (que también es actriz y de las buenas), vamos casa por casa y a veces nos tocan zonas en las que nunca jamás habíamos estado. Estoy en un proyecto de Educación con varias, nos encanta, es para la Provincia de Buenos Aires. Que sé yo, y es gracioso porque además estoy en una obra de teatro y ensayo otra, me preparo para ver si hago la tem­porada en Mardel. Pero ¡todo esto sin cobrar, por ahora, casi ni un mango! A veces no llego con la guita a pagar los servicios y siento que hacer todo lo que hago o lo que quiero hacer cuesta mucho más cuando se siente tanta inestabilidad económica, y eso genera inestabilidad emocional, me pone vulnerable y por momentos, en crisis. Pero no con todo.

Sí, ya sé que es raro que una perrita y un tortugo de agua jueguen juntos, pero como él es un anfibio cada tanto sale del agua. Son parte de mi familia disfuncional, que ahora está tan de moda.

Cuando estoy inestable, pienso que tengo que dejar un poco en el freezer la ¡dea de operarme para generar "la diaria" Que la decisión de operarme está y seguirá estando. ¿Cuánto cambiarán las cosas después de la operación? No lo sé, con respecto al mundo exterior. Con respecto a mí sí van a cambiar mucho. Me sentiré más completa, y más feliz. También sé que no hago nada de esto por nadie más que por mí, que no respondo a lo que el mundo exige y lo digo porque sé que somos muchas las personas que nos senti­mos así. Aunque también hay gente que se siente de otra manera y se siente muy bien así, y eso es lo que yo valoro, la decisión de cada quién, el derecho de ser y de vivir como cada quién se sienta.


Con respecto a mis consultas por la operación, la última vez les conté que una medica me pidió estudios. Los hice, ya los tengo, ahora sé que tengo que comenzar a tomar


hormonas, una pastillita todos los días. Comienzo la semana próxima.¡Ay Dios! ¡ ¡ ¡ No quiero estar premenstrual todo el tiempo, please!Y sí, me da un poquito de miedo. Por lo que me cuenta mi amiga Maia, por momentos se siente así. Por cier­to, les cuento que el abogado suyo ya presentó un recurso en un juzgado y la llamaron. Le hicieron las primeras pericias, fotos, vio a un psiquiatra, todo bastante completito. Ahora también tiene que esperar el bendito llamado.


En cuanto a lo legal, les voy a contar algo. Vivo en Capital Federal, pero viví en Mar del Plata. Allí la inmensa mayoría de los jueces está a favor de las operaciones de ade­cuación genital y del cambio de nombre. Al saberlo y como yo me atiendo en La Plata, decidí presentarme en un juzgado de familia de Mar del Plata, prontito. Me tengo que poner a juntar algo de información para llevar como recortes donde me men­cionen, notas, fotos, el psicodiagnóstico, algún certificado de la médica endocrinóloga y, si para ese momento me hago alguna operación, llevar los certificados. Pero hasta ahora de lo único que me operé en mi vida fue de amígdalas a los seis años. Y espero que no me pidan ese certificado porque no sé dónde puede estar y además porque creo que yo me siento que soy como me siento que soy no por eso, ¿o sí?


Bueno, el agua ya se enfrió, tendré que calentarla nuevamente y arreglar los mates. Por suerte, su música sigue sonando y me hace sentir que la escucharé siempre. Los altibajos y los miedos siguen estando para ambos, para todos, pero miro sus ojos y me lleno de paz.


Renata, mi perrita, juega con Memo, un tortugo de agua. Sí, ya sé que es raro que una perrita y un tortugo de agua jueguen juntos, pero ellos lo hacen. Él es un anfibio así que, cada tanto, sale del agua. Son mis hijos, por ahora los que puedo tener, los que me dejan jugar a que soy su madre.


Y también juego a tener una familia, somos cuatro. Esto me hace muy feliz: mi familia disfuncional, que ahora está tan de moda. Pero también sé perfectamente que me merezco más y mejor realidad en todo y que trabajo por eso. También me refugio un poco en mi propio arte para sentirme un poco con­tenida, eso es lo que me salva.


Ojo, no hablo de una mejor Renata ni de un mejor Memo, ni de un mejor Amor. Ellos son lo mejor que me ha pasado en años y no los pienso cambiar por nada del mundo. Sé que nada es para siempre y conozco el mundo de las pér­didas. Pero para qué pensar en las cosas que llegan si igual­mente van a llegar. Prefiero pensar en todo lo que quiero hacer bien para que lo que realmente deseo llegue en algún momen­to y me encuentre preparada con Memo, Renata y mi Amor.


Hay algo que me dijo Susy Shock una vez: "Nunca está más oscuro que cuando está por amanecer'.'Y amanece todos los días afortunadamente, sólo que algunos días están más o menos nublados, pero amanece al fin y, ¡eso es más que suficiente!


Gente que me lee desde el alma, les digo que espe­ro que mis palabras sirvan de algo, informen, alienten y todo lo que puedan generar en ustedes, bienvenido sea. Si es bueno, mucho mejor, pero si no lo es, al menos algo generan.


Ah... Si me llama ese director que les conté, les aviso o, mejor, espero que se enteren. Y si no me llama de todas maneras estoy feliz porque voy por el buen camino. Y para el siguiente El Teje seguramente habrá novedades de mi situación médico/legal.


Besotes y hasta pronto.